Pascolas
El Origen de los Pascolas Yaquis
Cuentan los yaquis, que en aquellos comienzos de la vida en nuestras comunidades no había pascolas, no se conocían. Fue hasta después que por petición de Dios Jesucristo se originaron estos danzantes de pascolas.
Según la leyenda sobre este origen habla de que allá en el cielo en el reino de Dios y los Santos ya se festejaban entre ellos las fiestas de cada uno. Y de alguna forma fueron enseñados y aprendidos por los yaquis que bailan, que por su divinidad iban a aprender y aun así ningún yaqui quería ser pascola.
Entre los yaquis también se tiene la idea del diablo como el rey del mal y según esto Dios lo platicó con el diablo. Dios le dijo al diablo:
—Préstame a algunas de tus gentes, las necesito por algún tiempecito.
Dios se los pidió para tener más adeptos.
—Bueno —dice el diablo—, solo un corto tiempo.
Y así alguna gente del diablo pasó a Dios, les enseñó y les dijo todo acerca de cuál iba a ser la función y participación del pascola y así poco a poco los pasó a ser gente de bien. El diablo perdió a su gente e hizo todo lo posible por recuperarlos, pero no lo logró.
Los pascolas después de persignarse pasan a donde van a bailar y empieza el primer son del canario, piden permiso para empezar la fiesta y bendicen la ramada por los cuatro puntos cardinales, con un trozo de carrizo hacen cruces imaginarias haciendo bendiciones. Así también con los dedos de los pies pintan tres cruces en el suelo, todo esto supone que aleja al mal, al diablo que anda rondando viendo por entre el carrizo de la ramada a los pascolas para volver a apoderarse de ellos. Así en cada vuelta que dan durante el estar baile los pascolas gritan —se supone también que es el grito del Ave María— y con ello espantan al diablo que siempre andará rondando, asomándose, queriendo poseer a los pascolas.
Al terminar el Son del canario los pascolas saludan al arpero, violinista y se dan los buenos deseos y salud, así después saludan al que toca el tambor y flauta y después a quienes cantan las canciones para la danza del venado.
Después empiezan a bailar seguido los Sones o Alabanzas, los pascolas al salir de la ramada dejan la entrada libre y el diablo andará dentro y dicen que al volver los pascolas otra vez, sale corriendo porque el ruido de los coyolis lo espanta.
Así, al terminar la fiesta, los pascolas en la encaminada se van con los Santos, solo se quedan los arperos y violinistas quienes todavía están en poder del diablo y ellos siguen tocando para los presentes o algunos señores tomados que se quedan, bailan y según cuentan que lo hacen por fuerza del diablo.